Martes 31 de marzo de 2026.
Ya hemos amanecido hoy en Aswan y hace un calor tremendo. El guía ha hecho un cambio estratégico y entonces hoy vamos a ir primero al Templo de Philae y después a Abu Simbel.
Dedicado a Isis, diosa del amor, el Templo de Philae es uno de los más bellos y mejor conservados del país. Está ubicado en una pequeña isla a la que solo se puede acceder en barco, algo que le aporta aún mayor encanto si es posible. El Templo de Philae no se encuentra ubicado en su localización original, ya que tras la construcción de la Presa de Asuán quedó sumergido en el agua. Por aquel entonces fue trasladado piedra a piedra hasta su actual emplazamiento, muy cercano al anterior.
El Templo de Philae tiene una gran importancia para los egipcios ya que, según cuenta la leyenda, cuando el rey Osiris fue asesinado por su hermano, quien esparció su cuerpo a lo largo de todo el país, su esposa Isis los recogió y se refugió en la Isla de Philae para reconstruirlo.
En la isla se pueden ver varias construcciones entre las que destaca especialmente el imponente Templo dedicado a Isis, aunque también se pueden ver otras edificaciones de gran valor como el Templo de Hathor, la Puerta de Trajano, o los pilonos que se encuentran en la entrada del complejo.
Lo hemos visto con muy poca gente, porque claro a estas horas está todo el mundo en Abu Simbel, así que genial.
Y después de esto nos han llevado, cómo no, a una tienda de esencias, y ya después en marcha hacia Abu Simbel.
El trayecto desde Aswan a Abu Simbel es aburridisimo. Se circula por una carretera muy recta que atraviesa un desierto. Son casi 300 km de terreno inhóspito.
En el recinto de Abu Simbel se encuentran 2 templos bastante grandes uno al lado del otro. El mas importante se llama Templo de Ramses II y el de al lado es el Templo de Hator.
Conocido como 'El Templo de Riamsese-Meryamun', fue construido por Ramsés II e iniciado posiblemente a principios de su reinado. El templo se encontraba totalmente recubierto por la arena hasta el año 1813 cuando J.L. Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. En 1815 Belzoni, después de quitar gran cantidad de arena, descubrió la puerta de acceso. Entre 1964 y 1968 fue desmontado y trasladado de su emplazamiento original, unos 210 metros más allá del río y 65 metros más arriba, como consecuencia de las obras realizadas en la construcción de la gran presa de Asuán.
El templo se abre con un pórtico que conduce a un atrio y una terraza, donde se encuentra la impresionante fachada, excavada en la roca, de 35 metros de anchura por 30 metros de altura, en la que están los 4 famosos colosos sedentes de Ramsés II de unos 22 metros de altura. Estos colosos están acompañados de pequeñas figuras, colocadas entre las piernas, que representan a sus parientes. El templo se construyó aprovechando las cavidades existentes, ahora dedicadas a divinidades locales, y agrandando la planta para adaptarla a las nuevas necesidades. Sólo aparecen citas de Ramsés II, salvo un escrito de Siptah, alabando a los dioses, que se encuentra en la pared norte de la entrada.
La construcción fue planificada de manera que 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos penetraban por la puerta y tras proyectarse en la gran sala de ocho columnas, la segunda, el vestíbulo y el santuario incidían en las 4 estatuas del nicho de la parte posterior que se iluminaban por completo.
Realizado en la misma época que el gran templo, el templo de Hathor o pequeño templo está dedicado a Hathor y a la reina Nefertari.
La fachada está compuesta por 6 colosos de pie, de aproximadamente 10 metros de altura, excavados en la roca, dentro de hornacinas rectangulares. Divididos en 2 grupos de 3 a cada lado de la puerta de entrada, los extremos representan a Ramsés II y los centrales a la esposa favorita de este, la reina Nefertari, y son del mismo tamaño que los del faraón. Todos tienen adelantada la pierna izquierda, en actitud de marcha. Entre las piernas están representadas esculturas de menor tamaño de príncipes en las estatuas del rey y princesas en las de la reina.
Después volvemos a Aswan. El día ha estado genial pero ha sido agotador y encima el picnic que nos han preparado en el barco ha sido malísimo. Así que tenemos hambre y estamos cansados.

